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tener pacienciatener pacienciatener pacienciatener paciencia

Dónde se ha marchado la calma. La echo de menos.

Echo de menos que las personas tengan la tranquilidad para escuchar plenamente. Cuidar el detalle. Dedicarse a lo importante. Echo de menos escuchar la frase: “No tengo prisa, puedo esperar”.

Sólo el que vive en el presente no habla de tiempo, ni de prisa, ni siquiera de paciencia. Sólo el que tiene miedo necesita ir rápido. Tener resultados inmediatos. No puede esperar porque necesita tener razón. Y la necesita para poder aceptarse. Porque… ¿quién puede estar en calma cuando no se quiere? ¿Cuando no confía en sí mismo? 

Cada vez que tenemos miedo-y tenemos miedo cada vez que no experimentamos una profunda calma interna y una certeza de que disponemos de ayuda– nos estamos alejando de la alegría. Del placer que proporciona la confianza y el amor por uno mismo. Porque en realidad, no tenemos miedo de lo que sucede ahí afuera, sino de nuestros propios pensamientos. Nuestros juicios.

Hace un año que preparo mi aventura en Australia y el proceso está siendo emocionante. No hay expectativas, ni miedos, sólo días de preparación interna vividos intensamente porque sabemos que estos días no volverán. Porque este presente continuo es también el viaje.

Aprendamos de la Naturaleza. Adoptemos su ritmo. Pongamos una pizca de amor en nuestra vida y dejemos de echar a perder lo extraordinario de estar aquí con tanta prisa.

No necesitamos paciencia. Lo que necesitamos es estar aquí y ahora. Plenamente y con conciencia. 

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