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Para ir rápido por la vida se necesita tiempo.

Es curioso ver cómo todo está enfocado para ahorrarlo y una vez que lo tenemos “ahorrado” lo ocupamos en hacer más y más cosas. Es como entrar en bucle.

Estar siempre ocupad@ ha pasado de ser un estado a convertirse en un status. De hecho, a menudo competimos por ver quién está más ocupad@. Es como un estado superior. Gana quien tiene la agenda más insana. 

¿Es posible ir despacio por la vida y cumplir con lo que queremos cumplir? Pues claro que sí. 

El domingo pasado David y yo decidimos “romper hábitos”. En lugar de pasear por la montaña que queda más cerca de nuestra casa de campo como hacemos de manera habitual, decidimos coger el coche y conducir durante una hora para llegar a una montaña que no conocíamos todavía.

Pasamos un día genial porque no hacía mucho frío y paseamos durante horas.

Cuando nos retirábamos vimos que la falda de la montaña estaba cubierta por muchos campos con naranjos. Campos repletos de árboles con un verde precioso y adornados de bolas color naranja. Todo un espectáculo visual. Llegar allí y fundirnos con ellos, con su olor fue algo mágico. Corrimos por aquellos pasillos. De arriba a abajo. Tocando las hojas. Disfrutando. De pronto, David que se había alejado un poco me llamó. Quería que me acercara y que viese algo: una naranja gigante. Preciosa. Era como de otro planera por su tamaño. Parecía más una calabaza que una naranja. ¡Nunca había visto nada igual! 

Estaba a punto de caer de la rama de tanto peso. Al verla, una frase de Lao Tzu vino a mi cabeza: “La manera de hacer es ser”. 

La naturaleza nunca corre. Sigue su ritmo natural y siempre da sus frutos. A veces, grandes frutos. Es el ser humano quien los aprecia o los menosprecia. 

Maneras de empezar a dejar de correr 

Ir más despacio y ser eficiente es posible. Puedes hacer cosas, de hecho, deberías hacerlas, lo que no necesitas es hacerlas todas al mismo tiempo.

Come lentamente

Es una buena manera de empezar a darse cuenta de la importancia de tomarte tu tiempo para hacer las cosas. No atiendas el teléfono en ese momento. No veas la televisión. Sólo come y saborea.

Practica el desconectar 

A partir de hoy, cada día dedica 15 minutos a no hacer nada. En lugar de leer correos, contempla una foto bonita y mira todos sus matices. Mira la ventana. Escucha los ruidos. Percibe tu respiración. Mira cómo se apoya tu cuerpo en la silla. Cómo te sostienen tus rodillas. 

Olvida la multitarea

Las tareas de una en una y con atención plena. Por ejemplo, elige doblar la ropa. Fregar los platos. Dedícate sólo a eso sin pensar en lo que viene después. O en lo que quieres hacer mañana…permanece ahí. Disfruta del presente.

Reconoce y maneja el miedo a “perderte algo”

Una de las razones principales de nuestro correr es el temor a perdernos algo. Alguna oportunidad. El miedo a quedarnos “atrás”, pero…¿detrás de qué? ¿quién hay delante? 

Aprende a decir que no

El problema no es decir que no. El problema es decir que sí. Puedes leerlo aquí. 

Nadie te pide que vayas más deprisa, no importa el argumento que tengas para pensar que sí, porque realmente eres tú quién te lo exiges a tí mism@, además de tener un sistema que lo favorece y sino mira este video de Alicia en el País de las Maravillas. 

El vivo reflejo de lo que vivimos actualmente. “Correr para secarse”…¡No te lo pierdas!  

¿Qué te ha parecido? ¿Qué conclusiones sacas de todo esto? ¿Tienes una opinión al respecto? 



Correr sólo hace que pierdas el poder de tu vida. Cuanto más despacio vayas más eficiente serás, si eso es lo que te preocupa.

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