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Existe la idea generalizada de que para hacer lo que amas necesitas renunciar a muchas cosas.
Yo también lo creo, pero desde otra perspectiva.

Renunciar no significa perder algo, renunciar es «la dejación voluntaria de algo que se tiene o se puede tener» según dispone la Rae.  Es decir, el concepto renunciar lleva implícito una connotación de voluntariedad

Tal día como hoy, un 23 de abril del 2008, renuncié a una vida que no me gustaba. Voluntariamente. Tal día como hoy hace cuatro años empecé a hacer lo que amaba, pero para llegar a ese día   tuve que renunciar a unas cuantas cosas. ¿Quieres conocer cuáles?

1. Renuncié a querer tener el control de todas las cosas
 Por mucho que te empeñes no puedes controlar nada. Es más, no hace falta controlar la vida porque todo es como tiene que ser. Vivir sin querer tener el control sobre lo que sucede o sucederá es liberador. Tremendamente poderoso.

2. Renuncié a que el miedo me dominara
El miedo existe y siempre existirá. A mí no me importa en absoluto que vaya haciendo sus apariciones porque siempre que surge sé que estoy por buen camino. El miedo es mi señal para parar y revisar. Parar y revisar para más tarde actuar. 

3. Renuncié a perder la paciencia
La impaciencia es cosa del ego. Sólo la gente inconsciente pierde la paciencia. Sinceramente pienso que es una de las virtudes que genera el estar lleno de amor. La paciencia es el gran super poder. 

4. Renuncié a juzgarme
¿Por qué tener siempre una opinión de todo lo que eres o haces? ¡Qué manera más rara de invertir la energía! ¿El truco? Observar-se y no juzgar-se. 

5. Renuncié a ir rápido 
Este sistema está montado para que todo suceda rápido. La comida es fast, los resultados en la cosmética son «instantáneos», las soluciones son «express»…Realmente creo que tenemos un problema con el tiempo muy grave. Cuando vas tan rápido por la vida no ves absolutamente nada. Cuando quieres que todo suceda deprisa pierdes la esencia de vivir. Me encanta ir despacio. Saborear las cosas. No perder de vista nunca nada por exceso de velocidad. 

6. Renuncié a tener expectativas
Tener expectativas es vivir en el futuro. Vivir en el futuro genera ansiedad. Cuando empiezas a hacer las cosas porque sí, sin razón alguna, desde el amor no esperas nada a cambio. Tienes tanto que dar, que no importa lo que vas a recibir. Haces las cosas por que te encantan, no por obtener el éxito inmediato. Sé que no me vas a creer, pero ¿por qué no pruebas un día a ver qué ocurre? Vivir sin expectativas es vivir en libertad.

7. Renuncié a no ser yo en todo momento
Ser yo. Ese es el secreto. Ser yo y aceptarlo. No querer ser alguien más. No querer ser quien los demás quieren que sea.
Ser uno mism@ produce tantos beneficios que cuando te aceptas y te quieres, todo el mundo lo hace. 

Cuanto más ames las decisiones que tomas en tu vida, menos necesitarás que otros lo hagan. 

Esta es mi rosa de hoy. Haz lo que ames y… feliç Sant Jordi! 


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