Cuando sonó la campanilla, estaba en la cocina.
Iba silbando alguna melodía sutil que acababa de escuchar en Spotify. Tuve la tentación de ignorarla.
Sin embargo, fui al lugar donde estaba el ordenador y abrí la pantalla. Pensé que sería un mail más.
Lo leí…
¿Si tenía algún momento en los próximos tres días? ¿diez minutos?
¿Se pueden entender dos personas en diez minutos?

Salí de la sala y volví a la cocina.  ¿Era realmente lo que quería?
«No puedo precisar la idea». «Ya lo haré».

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