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 Cuando puedas, echa una “miradita” a tu interior para ver si inconscientemente estás creando algún “conflicto” entre las circustancias del momento (dónde estás, con quién estás y lo que estás haciendo) y tus pensamientos y sentimientos. ¿Puedes sentir una oposición? Si es así, ¿resulta doloroso? 

Hay algo que me pregunto constantemente, ¿realmente necesitas etiquetar mentalmente cada percepción que tengas? ¿Cada experiencia? ¿Es necesario tener una relación reactiva de gusto o disgusto ante la vida? ¿De bien o mal? o ¿simplemente nos encontramos ante un hábito mental?

A través de no aceptar tratamos de controlar el mundo. 
A través de nuestros “debería”,  nuestros “tendría”, en definitiva, a través de nuestras exigencias pretendemos controlar todo lo que nos rodea. 
Pero no funciona así. Aceptar no es lo mismo que gustar o estar feliz con algo, simplemente es ver algo y decir “Así es”. Sin juicios. Sin etiquetas. Sin valoraciones ni cargas emocionales. Es el punto de partida. 
El milagro es que, cuando dejas de exigirle lo imposible a cada situación, persona, lugar o suceso, a ti mism@ todo se vuelve satisfactorio, armónico y pacífico. Se trata de aceptar el momento, no la historia mental que tú te has formado a través de la cual interpretas este momento y luego lo aceptas. 
Cuando aceptas plenamente que no sabes, es cuando empiezas a sentirte cómod@ con el desconocimiento y con el tratar de comprender. 
Lo que aceptes completamente te hará sentirte en paz, incluyendo la aceptación de que no puedes aceptar. 

El David de Miguel Ángel fue esculpido en un bloque de mármol fallado. Otro escultor había comenzado a trabajar en el bloque mucho antes y lo había abandonado. Tenia una raja profunda en un costado, por lo que, durante décadas, los escultores la habían considerado “inaceptable”. Miguel Ángel, sin embargo, aceptó el mármol   –con raja y todo– y creó una de las maravillas de la humanidad. 

Planea períodos de aceptación durante el día y acepta lo que hay a tu alrededor. Lo que ocurre dentro de ti. No trates de cambiar nada. Tratar de aceptar es una forma de no aceptar. 
La aceptación es libertad. Lo que aceptes completamente te hará sentirte en paz, incluyendo la aceptación de que no puedes aceptar, de que te estás resistiendo. Deja la vida en paz. Déjala ser. 


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